El próximo domingo 26 de octubre, el Pacto Histórico, a través de proceso democrático de consulta seleccionará entre Carolina Corcho Mejía e Iván Cepeda Castro a quien a nombre del partido creado a instancias del presidente Gustavo Petro habrá de enfrentar dos importantísimos retos: ganar la consulta interpartidista de marzo del año entrante (1) para unificadamente afrontar y ganar presidencia en primera vuelta en el mes de mayo de 2026.
Con el retiro de Daniel Quintero Calle, los electores que se identifican con las ideas de Gustavo Petro deberán decantarse por quien, entre Corcho y Cepeda, brinde garantía de continuidad en el programa de gobierno, lo que pasa por, desapasionadamente, seleccionar a quien interprete de mejor manera el ideario, el estilo y el proyecto político del presidente electo, por más de 11 millones de colombianos en 2022.
Sobre el ideario y el proyecto político de Petro lo primero que hay que anotar, para desvirtuar a quienes descalifican a la exministra de salud a partir de la tergiversación de su crítica a la dirigencia de la izquierda (no a sus bases), es que el presidente siempre ha sido coherente y claro al afirmar que su proyecto político, aunque reconoce y valora a la izquierda, no necesariamente se enmarca dentro de esta categoría surgida de la burguesa revolución francesa de fines del siglo XVIII.
De hecho, de alguna forma, una situación muy parecida de estigmatización como la que hoy se agencia contra Corcho la vivió el propio Petro cuando en 2009, siendo militante del Polo Democrático derrotó en la carrera hacia la presidencia al exmagistrado de la Corte Constitucional Carlos Gaviria Díaz quien, como Cepeda hoy, contaba con el respaldo de la denominada izquierda aglutinada en esa colectividad política, cuya “cúpula” del momento le negó la presidencia del partido a Petro, lo que lo llevó a apartarse del mismo.
Sin traicionar sus más profundas convicciones, siendo por segunda vez candidato presidencial en 2018, Petro volvió a recalcar en entrevistas a medios que él no miraba la política desde el simplismo de izquierdas y derechas, sino en términos de millones de ciudadanos que no pueden encasillarse en esas cuadrículas, anotando que él no concebía la política excluyentemente bajo parámetros del siglo XX los cuales debían superarse con una más amplia caracterización entre una política de la vida (humanista) y una política de la muerte.
Consistente en su pensamiento y praxis Petro, recientemente, volvió a través del primer Consejo de ministros televisado ocurrido a inicios de febrero de 2025 a sentar cátedra en contra del sectarismo y de los purismos esbozados por varios de sus entonces ministros, hoy acompañantes de Cepeda, en los que expresó:
“… el M19 no fue de izquierda. No soy de izquierda, no soy de derecha, soy humanista. Mi proyecto no es el de izquierda, yo no propuse el socialismo. Me gusta y lo he estudiado, pero el socialismo que habrá en el mundo en el futuro no es el mismo del siglo XX. A mí me han expulsado de partidos de izquierda… Lo vuelvo a repetir: Yo no soy de una secta…. Y este gobierno debe ser de todos los colores, no porque nos hayamos “chichipateado” o volteado… Y el gobierno no debe perder esa sensación, si no termina una secta. Yo quise juntar en el movimiento que ganó 11 millones y medio de electores, ¿cuántos votos puso la izquierda? … no puedo decir cuántos votos tenía la izquierda. Pero son menos de tres, quizás dos, quizás uno. Y entonces si yo quiero volver ese arco iris que ganó las elecciones de Colombia de un solo color, yo creo que mató la posibilidad de la transformación de Colombia…
Entonces, el sectarismo no va porque ese pueblo es católico, es evangélico, es re religioso, creen fantasía. Entonces, si la consigna es ser humanista, nosotros no podemos usar la guillotina de Robespierre… Entonces, tenemos que aprender. Entonces, ustedes quieren cortar cabezas, quién es puro, quién no es puro… Pero, hermano, si no se hace un sancocho, lo dijo Bateman: «No se gana.» «No se gana.» Por eso la izquierda nunca ganó el poder en Colombia. Fuimos nosotros… Pero yo no quiero ese sectarismo de que nosotros somos los puros y los otros los impuros y que el proyecto se hace a partir de los puros… El proyecto no es un proyecto de izquierda, es un proyecto democrático… y echan a los jóvenes y sacan a las mujeres y sacan a los que no son como ellos y todo se va volviendo un mundo entre iguales, chiquitos, y no ganan…”
Con estricto respeto al pensamiento del presidente, pensar que el reemplazo ideal de Petro es quien más a la izquierda del espectro político se encuentre no coincide con lo que Petro no solo piensa, sino que ha expresado y practicado. De hecho, los cuatro partidos fundantes del Pacto histórico, sumados sus afiliados no superan el millón de militantes.
Cabría entonces preguntarse: ¿Para la continuidad en el gobierno del proyecto progresista, más allá de 2026, es más importante quien represente y reivindique a las dirigencias de los partidos de izquierda o quien irrumpa en nombre de las ciudadanías libres y de los sectores sociales en que estos se organizan por fuera de los partidos políticos? Cepeda, pese a sus innegables cualidades, arrastra el lastre de una dirigencia burocratizada que ve en el fortalecimiento de los sin partido una amenaza para sus nacientes privilegios. Es, además, susceptible de estigmatización y derrotable.
Corcho, por el contrario, representa y se conecta más afectiva y efectivamente con las ciudadanías y tiene menores posibilidades de estigmatización y mayores posibilidades de aceptación y crecimiento entre quienes no se encuentran en el espectro de la izquierda, de cara a las elecciones de marzo y mayo. Representa juventud, representa a las mujeres, representa a los excluidos o marginados de las decisiones que se toman a puerta cerrada y su forma de comunicación directa, sin ambages, valiente y no fría se asemeja más a las formas y al estilo con el que Petro ha acostumbrado y seducido a los colombianos.
Ahora, si de ideario, proyecto político y conocimiento de las reformas que el país necesita se trata, hay que decir que Carolina Corcho fue protagonista de primer orden en la redacción de la agenda de transición democrática en la que se recoge el programa de gobierno de Gustavo Petro. Nada habría más revolucionario por tanto que romper con más de 200 años de machismo y patriarcado.
Petro ya lo dijo: “si un movimiento no se llena de mujeres, no toma el poder…” afirmación que coincide con lo que García Marquéz mucho antes señalaba: “La salida son las mujeres. Probemos con una Mujer”.



2 comentarios en «Corcho o Cepeda: ¿Quién garantiza la continuidad del ideario y proyecto político de Gustavo Petro?»
Buen artículo, creo que se encuentra en la via de la transformacion de la cultura polĺtica de l amplios srctores politicos ( de izquietda y/o progresistas) que concurren a este debate por suceder a Gustavo Petro en la noble misión de proseguir el cambio democrático del país. La construccion de la paz y la democracia social y política en Colombia pasa por la transformación de la cultura política en general y de manera especial la cultura pilitica de los «alternativos».
En esa disyuntiva entre Corcho y Cepeda me he movido en estos días, pero este artículo me ha abierto más a la comprensión de la importancia de Votar en la Consulta del 26 por Carolina Corcho. Iván Cepeda será el VicePresidente de los colombianos !!!