Carolina Corcho e Iván Cepeda son, sin lugar a duda, las fichas con mayor arraigo y aceptación entre esas ciudadanías libres que llevaron a Gustavo Petro a la presidencia en 2022. Pero en la indecisión que genera uno u otro nombre bien vale la pena detenernos a ponderar fortalezas y debilidades de quienes pretenden suceder al líder indiscutido del progresismo en el proyecto político de unidad del cual el presidente es el gestor e impulsor.
De Carolina, para empezar, destacan su juventud, su vitalidad y preparación. Tiene discurso, carisma y, como el presidente, tiene la propiedad desde el verbo de «contagiar», enamorar y movilizar a la ciudadanía, pesar de su estilo y de su carácter franco, radical y comprometido con el proyecto de restitución de justicia social que lidera Gustavo Petro. En otras palabras, teje en torno a ella esas «cadenas de afectos» batemanianas y fundamentales en la política.
Mucha gente le valora que, a pesar de su salida del Ministerio, no adoptó una posición de renegar de Petro y del gobierno, sino que de manera proactiva e inteligente se dedicó a recorrer el país asumiendo ante la ciudadanía la defensa del presidente, de su proyecto político y de las reformas sociales del gobierno, en giras y estadías que fueron financiadas por sectores y actores sociales y colegas médicos que la conocen desde sus épocas de liderazgo estudiantil y gremial.
Fueron precisamente esos sectores y actores sociales, históricamente marginados pero instrumentalizados políticamente por los partidos (sindicatos de Industria, de la salud y la educación, asociaciones campesinas, madres comunitarias, etc.) quienes empezaron a proponerle ser candidata a senado o a presidencia y quienes a la postre la convencieron y avalaron su inscripción como precandidata presidencial en representación de las ciudadanías sin curules y con voto, pero sin voz.
Valga decir que, en esa etapa inicial de precandidatura, en casi todos los equipos de apoyo que se constituyeron en los departamentos del país, hicieron parte fundamental integrantes de base de Colombia Humana y del Polo, Democrático y, dentro de este último, de los equipos de «VAMOS POR LOS DERECHOS » de Iván Cepeda, cuando este no tenía aún definición presidencial por estar dedicado de lleno al juicio de Uribe. Por esta razón, valga hacer la salvedad, no es precisamente de parte del equipo de Cepeda de donde se han desatado los ataques infames contra Carolina. La conocen, la respetan, la valoran y saben quién es.
De Iván es necesario decir que destaca su formación humanista, su férreo compromiso con los derechos humanos, su experiencia, su mesura y tranquilidad, pero también su persistencia y coherencia puesta de manifiesto en el juicio al hasta entonces hombre más temido del país, juicio que afrontó con decisión a pesar de haber pasado antes por una delicada situación personal de salud.
No obstante, en escenarios políticos como el colombiano, donde prima lo emocional sobre lo racional podría, más allá del nicho de la izquierda y de la dirigencia de los partidos que lo apoyan, tener dificultades para conectarse y generar empatía con amplios sectores del denominado país nacional y/o con los sin partido.
Iván es, eso sí y al igual que Carolina, una figura con el reconocimiento y respeto del presidente, pero en su contra juega haber tomado tardíamente la decisión de aspirar por razones plenamente conocidas, justificables y plausibles. Aparte de ello, genera quizás, y por obvias razones, mayores temores entre los partidos y sectores más conservadores y recalcitrantes del país, que muy seguramente no le perdonarán el haber sido el artífice de desnudar al ídolo con pies de barro de la mal llamada «seguridad democrática».
Si Iván derrota a Carolina, siguiendo las directrices de la candidata y, además, por convicción contará con nuestro respaldo. No obstante, ello no puede ser óbice para señalar que Cepeda resulta más atacable y derrotable por el establecimiento en razón a que por fuera de los partidos y de la dirigencia de izquierda, cuyo número de afiliados y votantes históricamente es limitado, no tendría posibilidades de crecimiento hacia amplios sectores de población necesarios para el triunfo, que no se identifican como izquierda y antes son manipulables por los medios frente a tal término.
Amén de lo anterior frente a una fragmentada derecha sin posibilidades de triunfo hacia 2026 el apellido de Cepeda va a poder ser más fácilmente posicionado y asociado negativamente en el inconsciente colectivo y tendría, adicionalmente, la capacidad de lograr lo hasta ahora impensado: que por miedo los partidos del establecimiento logren unificarse en torno a un candidato único que, con ayuda de la inmensa capacidad de manipulación de los medios, pueda dar pelea al progresismo.
Yo me decantó por Carolina y no porque Iván sea un mal candidato, sino porque a diferencia de lo que señalan los detractores gratuitos de Corcho, ella no es una mujer surgida de la nada como pretenden algunos afirmar, para inmerecidamente desdibujarla. Conoce a fondo el proyecto y el programa de gobierno, al que hay que darle continuidad, en la medida en que cumplió un rol protagónico de primer orden en la elaboración de la Agenda de Transición Democrática y fue, a instancias de Petro, parte esencial en el equipo de empalme.
Pero a más de todas las cualidades que tiene la candidata hay un factor fundamental que no puede perderse de vista: Con su elección estamos ante la oportunidad histórica de elegir por primera vez en 206 años a una mujer a la presidencia de Colombia con la preparación y el temple necesario para afrontar retos y enfrentar sin titubeos a los enemigos del cambio. El Pacto no es con partidos y sus dirigencias, el Pacto es con las ciudadanías libres maltratadas en 2022 en la selección de candidatos.




7 comentarios en «Razones por las que, entre Cepeda y Corcho, me decidí por Carolina»
CON CAROLINA HASTA EL PALACIO DE PRESIDENCIAL LA CASA DE NARIÑO.
PRIMERA MUJER PRESIDENTA DE COLOMBIA
Vamos, ¡ni un paso atrás!. Corcho presidenta 💪
Carolina,para el 2030 seria perfecta. Mas madudz,mas experiencia mas roce y oportunidades dentro del pgoximo gobierno y seria rodeada,para ese año,por las amplias msyorias del partido y del Frente Amplio. Ahora,es muy bebe muy tiernecita.
Vamos a la presidencia con Carolina Corcho para continuar el cambio.
Para atrás ni un paso
Viva Carolina viva Colombia
Con Carolina se va a completar la obra de nuestro presidente q no se arrodilló a los EU
Con Carolina se va a completar la obra de nuestro presidente q no se arrodilló a los EU y no le teme a la derecha
micoltaalvaro264@gmail.com